jueves, 11 de diciembre de 2014

La última pieza del rompecabezas

2011 

Hace mucho que no me enfermaba, justo hoy en la mañana me picaba el labio
y pensé que se me iba a hinchar como en aquella ocasión que me picó la abeja.
Eres la superstición de mi vida, el gato negro, la sal derramada.
Dios sabe que quererte es maldecirse la vida. Tengo gripa, convéncete.

-¿Dices que todo es mi culpa?
-No, solo quería decirte "Te quiero" de una manera no muy cursi. ¿O prefieres la manera tradicional? 


lunes, 1 de diciembre de 2014

Encuentra un título y no lo dejes ir

¿A qué te suena?


Intentaba escribir sobre las ganas que tenía de hablarle para preguntar si de casualidad sabía como es que se formaron las primeras estrellas.
Solía preguntarle cosas como por qué provenimos de los monos y por qué mis pulgares son gordos.

Faltaba una pieza de un rompecabezas que estaba armando y no la encontraba por ninguna parte; cuestionaba a cualquier persona que pareciera saber algo del tema de poner piezas en el sitio correcto. Me hacía falta la última pieza, justamente la esquina inferior derecha que siempre parece ser el final de cualquier cosa.
Había concentrado todas mis frustraciones en esa último pedazo de cartón, que me sobresaltaba ante cualquier situación; como cuando mi madre me preguntó por unos patines y tuve que decirle toda la verdad:

-Ya no me ama, mamá, me dejó, nos dejamos. Está con alguien más.

Siempre lo voy a amar, le dije ya de último.

-Sí, pero ¿dónde están los patines que compraste?

-Eso es lo que estoy tratando de decirte, se quedaron en su casa.

Llevaba un rato tratando de superar que mi pequeño hermano de dos años ya sabía decir "no" y se negaba a cualquier cosa, y no puedo asegurar si es porque sabía qué es negarse a algo o es porque escoger de una gama de palabras que apenas pronunciaba, esta le era más fácil de decir, digo, ¿qué tan complicado es decir "no"?

-Levanta tus juguetes
-¡No!

Entre eso y superar que todo había terminado, bueno, la vida se me estaba yendo muy rápido.






domingo, 30 de noviembre de 2014

Lugares que no puedo visitar.
Cosas que no puedo comer hoy.
Momentos que no debo recordar ya.
Era libre la semana pasada y hoy estoy llena de asuntos que no puedo atender,
restricciones, ¿soy libre? si no libre, al menos ¿puedo comer grasas?
El doctor recomendó "libre de grasas".
Mis amigos recomendaron que no siga preguntando qué haces.
Lugares  a los que no puedo ir. Todos, Ninguno, Eso no está prohibido, yo tengo miedo de viajar.

martes, 11 de noviembre de 2014

No mires fijamente a través de la ventana, no lo hagas por dos minutos tratando de aprender que forma tiene la casa de enfrente.
No mires el árbol sembrado ahí, no mires a través de la ventana como tratando de perder la mirada en el horizonte. No veas entre las rejillas de la ventana y luego dejes de mirar de golpe. No mires nada, no te pierdas en el recuerdo y uses la casa de enfrente como barrera y pienses que no puedes ir más allá. 
No cambies las manos de lugar, primero las entrelazas, luego las dejas sueltas, no voltees a ver los dedos y trates de encontrar la medida exacta de tus uñas.
Te diría que no salgas de tu casa y camines derecho a la casa de enfrente.
Toca la puerta, porque no te dije nada. 



  

sábado, 18 de octubre de 2014

Tengo que bajar y verificar si cerré bien la puerta.

Si estuviéramos despiertos a la misma hora, yo me parara de la cama y mi pie y el suyo tocaran el suelo frío madrugador de las diez de la mañana, ese pedazo de piso que vuelve a ser virgen cuando lo tocamos por última vez al irnos a la cama.
Si justo en el mismo instante en lugar de mirar las estrellas, volteáramos a ver a una señora que acaba de llegar a su casa y despacio abre su puerta y silenciosa entra a su sala.
Si cuando yo dijera hola y él dijera hola, nos contestaran lo mismo.

Si él se encuentra lejos y yo cerca, ¿debo tomar esas señales y salir corriendo lejos también, para alcanzarlo?

martes, 9 de septiembre de 2014

1:21 a,m, 

La vista panorámica de mi cuerpo.
Alcanzo a mirar el agua que no es azul, pero así me lo imagino todo. 

sábado, 30 de agosto de 2014


Así me imagino un pedazo de roca iluminada por el sol. 



Tal vez muera en este preciso instante.
Tocan la puerta, nadie pregunta quién es, pero de todos modos le abren.

Demasiado tarde gritan: ¿quién es?
Ya pasaron, hasta me dejaron claro que eran buenas estas noches.
No hago nada, continuo pensando que tal vez en este instante iba a morir.
No es un pensamiento suicida, ni estoy en el borde de nada.
Simplemente se me ocurrió que tal vez, después de una semana demasiado tranquila, me acechaba la vida.


¿Qué más podía hacer?

Vino a mi mente un suceso que no ha ocurrido: "soñé conmigo" Aún cuando nunca ha pasado que yo aparezca en mis sueños, pensé en...